Muy temprano en la mañana abrí los ojos consciente de que los cerraría, desde ahí no fue un buen día. No dejo de pensar en cerrarlos, muy fuerte, muy apretado, no abrirlos en un buen rato. Pienso en él, tirado ahí en el piso, lo veo todavía con sus narices aplastadas contra el suelo, inmóvil, inerte, lo veo y quiero cerrar los ojos, pero no puedo.
No puedo dejar de verlo, de apretar la mano de mi madre, de ver las palomas a su alrededor, el charco tinto que emana de su cara, no puedo cerrar los ojos, dejar de tener miedo, no puedo ni por un instante dejar de sentir que mi sombra es más corta, un escalofrío que recorre mi espalda, no dejo de oír las campanas del reloj en catedral, el sonido de las palomas volando y en sus picos las migajas ensangrentadas. El silencio, después los murmullos, el estruendo, y después el silencio otra vez. Mi mente devora las horas tratando de terminar el rostro que conoció la losa de concreto.
No dejo de pensar en el hombre que me dicen, solamente soñé.
No puedo dejar de verlo, de apretar la mano de mi madre, de ver las palomas a su alrededor, el charco tinto que emana de su cara, no puedo cerrar los ojos, dejar de tener miedo, no puedo ni por un instante dejar de sentir que mi sombra es más corta, un escalofrío que recorre mi espalda, no dejo de oír las campanas del reloj en catedral, el sonido de las palomas volando y en sus picos las migajas ensangrentadas. El silencio, después los murmullos, el estruendo, y después el silencio otra vez. Mi mente devora las horas tratando de terminar el rostro que conoció la losa de concreto.
No dejo de pensar en el hombre que me dicen, solamente soñé.

1 comentarios:
A mi de pequeño me tocó "descubrir" el cadáver de un ahogado en una piscina durante una fiesta. Nunca lo he soñado, pero a veces me parece un episodio tan inverosímil que pienso que lo soñé.
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